Aborto ¿Legal o clandestino?

Foto: AP

Justo en el momento en el que millones de televidentes esperaban el inicio de la Copa Mundial de Fútbol, en Argentina ocurría uno de los eventos más importantes y significativos en Latinoamérica: la Cámara de Diputados habría autorizado la despenalización del aborto hasta las 14 semanas por petición de la mujer, por 129 votos a favor y 125 en contra. 

De ser aprobada por el Senado, Argentina se sumaría a Uruguay, Guyana, Cuba y la Ciudad de México (los únicos en Latinoamérica que han legalizado el aborto) brindando una opción segura a las miles de mujeres que lo practican de forma clandestina. Según una estimación de 2016 del Ministerio de Salud argentino, alrededor de 520.000 mujeres interrumpen sus embarazos clandestinamente cada año, de los cuales 43 resultaron en la muerte de la madre en 2016.

Aunque para que la interrupción voluntaria del embarazo se convierta en un acto legal en aquel país es necesario que pase por el Senado, la aprobación de los diputados puso de nuevo el tema a discusión también en México.

Aborto clandestino: tema de Salud Pública

En nuestro país, 32 entidades no penalizan la interrupción del embarazo si este es producto de una violación y en 29 estados este acto es permitido si la mujer embarazada se encuentra en riesgo de muerte. A pesar de esto, anualmente se registran más de un millón de abortos inducidos; en donde, según las estadísticas del Instituto Alan Guttmacher del 2009, alrededor del 42% de las mujeres sufren complicaciones por acudir a médicos practicantes inexpertos y/o comadronas. Es decir, la penalización del aborto no evita su práctica.

Las cifras anteriores demuestran que las mujeres mexicanas no están abortando a consecuencia de una violación sexual o por cuestiones biológicas que las pongan en riesgo de muerte, si no que la interrupción del embarazo implica otros factores que no se están analizando y que una ley que penaliza a la mujer por practicar el aborto, la expone a las consecuencias de un aborto clandestino como peritonitis, abdomen agudo, hemorragias, infecciones, extirpaciones uterinas, esterilidad, incontinencia urinaria y fecal y, en el peor de los casos, muerte por shock hipovolémico

Fue en abril de 2007 cuando la Asamblea Legislativa del Distrito Federal de Ciudad de México aprobó la despenalización del aborto a petición de la mujer hasta las doce semanas de embarazo. Once años después, según registros del Programa Interrupción Legal del Embarazo (ILE) un total de 194 mil 153 mujeres han accedido al servicio sin poner en riesgo su vida y su salud.

Prevención: métodos anticonceptivos

Si bien es cierto que el uso generalizado de anticonceptivos ha sido un factor esencial en la rápida reducción de la fecundidad y que antes de pensar en la posibilidad de un aborto, es necesario que las personas practiquen su vida sexual responsablemente; también es cierto que no existe método anticonceptivo que sea 100% eficaz.

En México, para el año 2009 más de la mitad—55%—del total de embarazos fueron no planeados, sin embargo esto no es sinónimo de que no se utilizara algún método anticonceptivo, ya que a partir de ese mismo año una elevada proporción de las mujeres mexicanas casadas/unidas practicaban la anticoncepción: 67% usaba algún método moderno; y otro 5% dependía de algún método tradicional menos efectivo.

En promedio los métodos anticonceptivos tienen un 90% de efectividad y aunque es una mínima probabilidad de los casos en que la pareja se cuida y resulta con un embarazo no planeado, la penalización del aborto obligaría a la pareja a tener un hijo que no deseaban y en muchos casos, a abandonar sus estudios y cambiar el rumbo de su plan de vida o derivar en niños abandonados que quedan expuestos a abusos físicos, psicológicos o en situación de calle.

Un tema ¿de pareja?

El Código Penal Federal denomina al aborto como “la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez.” En este documento se estipula que en caso de cometer el delito del aborto, las personas sancionadas son quien practique el aborto (ya sea un médico, cirujano, comadrón o partera) y la madre, excluyendo por completa la participación del padre.

Al que hiciere abortar a una mujer, se le aplicarán de uno a tres años de prisión, sea cual fuere el medio que empleare, siempre que lo haga con consentimiento de ella. Cuando falte el consentimiento, la prisión será de tres a seis años y si mediare violencia física o moral se impondrán al delincuente de seis a ocho años de prisión.

Artículo 330

Si el aborto lo causare un médico, cirujano, comadrón o partera, además de las sanciones que le correspondan conforme al anterior artículo, se le suspenderá de dos a cinco años en el ejercicio de su profesión.

Artículo 331

Se impondrán de seis meses a un año de prisión, a la madre que voluntariamente procure su aborto o consienta en que otro la haga abortar, si concurren estas tres circunstancias:

I.- Que no tenga mala fama;

II.- Que haya logrado ocultar su embarazo, y

III.- Que éste sea fruto de una unión ilegítima.

Faltando alguna de las circunstancias mencionadas, se le aplicarán de uno a cinco años de prisión.

Artículo 332

A pesar de que para la concepción de un embarazo se necesita la participación de la mujer y el hombre, en México es común que este último abandone a la mujer al enterarse de un embarazo que no estaba planeado. En 2015 por ejemplo, de las mujeres de 12 y más años con al menos un hijo nacido vivo,  27.8% ejercieron su maternidad sin pareja.
Si bien es verdad que la participación de la pareja debe manifestarse en la prevención del embarazo y (se supone) en la decisión de un posible aborto, en el momento en que las leyes solo criminalizan a la mujer por este acto, supone entonces que la decisión es solo de ellas.

En los casos de embarazos juveniles en los que el padre decide hacerse cargo económicamente, se dejan de lado las cuestiones sociales y personales de la mujer, ya que a pesar de contar con estabilidad económica, en la mayoría de los casos la mujer embarazada se ve obligada a abandonar sus estudios y sus metas personales y profesionales; sin mencionar los cambios fisiológicos por lo que debe pasar la mujer en los 9 meses de embarazo.

La adopción, ¿una opción viable?

En el debate del aborto, el 56% de la población mexicana que no ve esta práctica como una opción viable y legal, asegura que la mejor opción para las mujeres embarazadas que no desean tener al bebé es la adopción. Sin embargo, de acuerdo con diversas encuestas realizadas, más del 40% no estaría dispuesta a adoptar hijos.

De este modo, las probabilidades de un niño de ser adoptado se reducen a menos del 60% y según datos del 2011, el número de adopciones ha ido disminuido drásticamente (66%) a lo largo de 5 años. 

Por otra parte, es importante analizar que las condiciones de las casas hogares no siempre son las óptimas para el desarrollo de los niños. Casos como el de los albergues en Tijuana en los que los niños eran víctimas de abusos, malos tratos y condiciones infrahumanas, dejan en claro que la adopción no siempre es la mejor opción.

Leer: Escándalo en albergues infantiles de Tijuana: abusos, malos tratos y condiciones infrahumanas

El elemento político

Para el 2010 la religión católica representaba el 80% de la población mexicana, cuestión que influye significativamente en la postura de las personas hacia ciertos temas.

Así es como la religión se convierte en un factor importante a la hora de tomar una postura frente al aborto, porque al ser seguidores de esta creencia, las personas se ven obligadas a seguir las normas y reglamentos establecidos por la misma iglesia que señalan que desde el momento mismo de la fecundación ya se puede hablar de un ser humano, cuando en realidad según la medicina es a partir de las 12 o 14 semanas que ya se trata de una persona.

Este dato no pasa desapercibido para los políticos que tienen como objetivo aprobar o desechar leyes. Para la clase política más que aprobar la despenalización del aborto de forma que sea benéfica para las mujeres que desean hacerlo o que lo practiquen clandestinamente, la decisión de estipular el aborto como un acto legal, es sinónimo de pérdida de votos de quienes no apoyan esta postura.

De este modo, tenemos ejemplos como el del candidato a la presidencia de México 2018, Ricardo Anaya, quien se pronunció en contra del aborto y del matrimonio igualitario luego de reunirse con el Frente Nacional por la Familia, grupo que representaría votantes para su partido luego de “quedar bien” esta reunión.

La conclusión

Ante el debate del aborto la cuestión no es estar a favor o en contra del acto, sino más bien centrarnos en si la interrupción del embarazo debería considerarse un acto legal por el cual no se criminalice a las mujeres.

Enfrentarse a un embarazo no es una cosa sencilla, es enfrentarse a una cuestión económica, cambios fisiológicos, de madurez, de abandono escolar (en algunos casos) y de cambiar por completo el plan de vida de la persona o pareja. Son muchos los factores que intervienen en la situación de un embarazo no planeado y la decisión de practicarse un aborto, no es nada sencilla.

Las mujeres que deciden interrumpir su embarazo, muchas veces no tienen el apoyo ni de su pareja ni de su familia y están en una condición vulnerable en la que todavía en muchos estados del país, deben preocuparse (además) por ser criminalizadas por el simple hecho de no querer continuar con un embarazo que no se planeó.

Los métodos anticonceptivos pueden ayudar a disminuir la taza de embarazos no deseados, sin embargo como se mencionó anteriormente, ningún método es 100% seguro, por lo que debe dejarse atrás la visión de un embarazo como un castigo ante las parejas que no se cuidan.

Considero que, a pesar de que para la concepción de un embarazo se necesita de la participación del hombre y la mujer, la decisión final de someterse a un aborto es de la mujer, ya que es a quien más se le ve afectada en su forma de vida. Por otra parte, si los hombres reclaman su derecho a decidir sobre el aborto de su pareja o dar su argumento en contra de la despenalización del mismo, ¿por qué no reclaman que también se les criminalice a estos cuando están de acuerdo en que su pareja aborte o se abstienen de estas decisiones cuando abandonan a la mujer embarazada?

Sin duda alguna, lo acontecido el 14 de junio en Argentina es un gran paso para Latinoamérica, del cual México tiene mucho que aprender y del cual las mujeres podemos continuar con la esperanza de que algún día en nuestro país se nos deje de criminalizar por nuestras decisiones.

Escrito por

Estudiante de 21 años de la Lic. en Comunicación y Medios Digitales.

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