En México siempre es Día de Muertos

Mujeres, hombres, niños, jóvenes, adultos y personas de tercera edad, nadie se escapa de ser víctima de la violencia que padece la sociedad mexicana.

La muerte en México llega por razones distintas a las ya conocidas como por edad o enfermedad. Aquí la gente se muere en luchas entre pandillas, víctimas de bandas del narcotráfico, feminicidios, niños víctimas de maltrato infantil, etc.

A julio de este año, México había registrado casi 16 mil asesinatos, posicionando ese semestre como el más violento del que haya registro y según estadistas al concluir el año la cifra podría aumentar a 28 mil.

Mucho escuchamos de estados como Guerrero, Chiapas y Ciudad de México, pero la realidad es que Baja California se ha convertido en el segundo estado más violento del país.

A pesar de que la mayor tasa de homicidios se encuentra en la ciudad vecina de Tijuana, la capital del Estado no se queda atrás: en los primeros 100 días de 2018, Mexicali registró 50 asesinatos.

Si para quienes apenas comenzamos a formar parte activa de la sociedad, el panorama no es alentador, para los cientos de niños que son víctimas de una sociedad que cada vez se descompone más, es peor.

En la descomposición social que origina la violencia en nuestro país, influyen diferentes factores. Entre ellos, el involucramiento de los jóvenes en actividades relacionadas con el narcotráfico. Este es muchas veces determinado por la deserción escolar en la educación media y superior que pudiera ser originada por el poco interés que tienen los jóvenes de terminar una carrera universitaria. Muchos ven que las oportunidades laborales una vez concluidos sus estudios, son escasas y los salarios que podrían recibir no llenan sus expectativas, de tal manera que les es más fácil incrustarse dentro del mercado de las drogas, donde el dinero se recibe en forma abundante e inmediata. Todo esto los expone a situaciones de peligro como asesinatos por ajustes de cuentas, uno de los principales móviles de asesinatos en la región.

Por otra parte está el incremento en la disfunción familiar. Muchos de estos casos relacionados con fenómenos de adicción entre uno o los dos padres de familia. Dicha situación los lleva muchas veces a delinquir para conseguir dinero y satisfacer dicha adicción, transformándose en narcomenudistas y por ende, poniendo en situación de vulnerabilidad a sus hijos. Tal es el caso de Diana Mía, quien a ocho días de cumplir los 5 años de edad fue asesinada en 2016 a golpes por su padrastro, acto permitido por su madre biológica. El cuerpo de la niña estuvo por tres días en el baño, mientras que su asesino y su cómplice tomaban y se drogaban en aquella vivienda, aquí mismo en Mexicali.

Por todo esto y más aquí siempre es día de muertos.

Escrito por

Estudiante de 21 años de la Lic. en Comunicación y Medios Digitales.

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